Olga del Carmen Sinclair Ávila (Ciudad de Panamá, 1957) inició su formación artística bajo la tutela de su padre, el maestro Alfredo Sinclair. En 1976 ingresó a la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid, donde estudió bellas artes y recibió instrucción de dibujo clásico en Estudios Arjona. Más tarde profundizó en el estudio de los maestros holandeses en Ámsterdam, obtuvo el título de Diseño de Interiores en la Universidad Santa María La Antigua y cursó grabado con Giangrandi antes de retomar estudios e investigación en Londres. Su trayectoria vital y profesional se expandió luego entre Panamá, Bolivia e Indonesia, experiencia que amplió el horizonte geográfico y cultural de su obra.
Su trabajo se ha desplazado de la figuración a la abstracción, siempre con atención a la experimentación plástica, la fuerza de la pincelada y una relación muy consciente con el color. Ha exhibido su obra en América, Europa y Asia, con muestras en instituciones y espacios de Panamá, Madrid, Florencia, Ginebra, Nueva York, Cuenca, Badalona y Mónaco, entre otras ciudades. Sus obras integran colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, el Museo del Canal, el Museum of Modern Art of Latin America de Washington, la Fundación Juan March y el Palacio de las Naciones Unidas. Desde 2010 preside la Fundación Olga Sinclair; desde 2014 es Embajadora Cultural de Panamá y en 2024 fue nombrada Embajadora del Clima. En 2025 recibió el Premio Rosa María Britton.
Sinclair, ha desarrollado un lenguaje que transitó de la figuración a la abstracción, sostenido por una paleta marcada por el trópico, el estudio del color y una pincelada de fuerte energía gestual. Su obra se ha presentado en decenas de exposiciones individuales y en más de doscientas colectivas en América, Europa y Asia, y forma parte de colecciones públicas y privadas en Panamá, Estados Unidos, Europa y América Latina. Desde 2010 preside la Fundación Olga Sinclair, plataforma de educación artística con alcance internacional y récord Guinness en 2014.
“Un País sin cultura es una tierra destinada al caos y la violencia. La mayor inversión a este rubro garantizará la paz de futuras generaciones con una sociedad de ciudadanos sensibles y llenos de gozo y de paz”.